Al viajar en pareja a menudo nos encontramos con que también aparecen discusiones, estrés y expectativas no satisfechas. Las parejas a veces discuten mientras están de vacaciones porque descuidan uno de los aspectos que más importan: la gestión de las dificultades relacionales. Si no ponemos de nuestra parte, lo que comienza siendo una emocionante aventura puede convertirse en un foco de malos entendidos que arruine nuestros días libres.

En terapia de pareja a veces arreglamos cosas no porque estén rotas, sino porque necesitan una puesta a punto. Como ya hemos comentado en algún momento y aunque siempre ayuden ejercicios para terapia de pareja, mantener una relación feliz a largo plazo no es fácil. La terapia de pareja no es el último cartucho al que agarrarnos como un clavo ardiendo: es una forma saludable de mantenimiento de la relación. A continuación compartimos 8 señales que indican que es hora de ir a terapia de pareja para que podáis comenzar a reconstruir vuestra intimidad.

Piensa en la terapia de pareja como acudir al dentista, pero sin taladros. Todos los días te lavas los dientes en casa y de vez en cuando visitas al dentista para hacer chequeos que prevengan problemas mayores. Desde luego, si se detecta algo malo como una caries, el dentista está ahí para ayudarte a solucionarlo; pero si sabes cómo cuidar tu boca y no dejas pasar el tiempo cuando algo comienza a preocuparte es menos probable que ocurran problemas. La terapia de pareja funciona de la misma manera: aunque lo que más llama la atención son las urgencias, es sobre todo una práctica preventiva.

Desde Dyadis Psicología y como expertos en Terapia de Pareja en Atocha queremos hablarte de uno de los episodios más dolorosos que pueden darse en la relaciones humanas: una ruptura sentimental. Cada año son cientos de parejas las que terminan con su relación; sin embargo, no en todos los casos se supera de la misma manera. Queremos ayudarte en la medida de lo posible si estás pasando por dicho trance con los siguientes consejos para superar una ruptura dolorosa.

Después de pasar una fase de separación, es importante saber reconectar. Muchas veces lo que más nos funciona es hacer una escapada con nuestra pareja, pero no siempre (y sobre todo últimamente) es posible. La buena noticia es que independientemente del tiempo del que dispongáis, podéis hacer estos ejercicios para terapia de pareja y volver a conectar cada día.

Cuando un miembro de la pareja sugiere ir a terapia, se dispara en el otro su señal de alarma: todo se llena de luces rojas, sirenas, un cartel de peligro y mucho miedo.

Cuando uno se encuentra con tanto miedo tiene poca capacidad de reacción y menos aún de reflexión, así que surgen pensamientos automáticos: “ni de broma hablo yo de mi relación con un extraño ¿cómo va a solucionar nuestros problemas? ¿qué puede hacer que no podamos hacer por nuestra cuenta? Además, ¿quién es ese terapeuta? ¿qué va a pensar de mí? ¿y si me dice que estoy equivocado? Nada, tú lo que tienes que hacer es dejar de hacer esto de lo que hablamos siempre y todo arreglado”.

odemos decir que la relación nace cuando las personas se conocen y muere cuando se separan definitivamente. Al nacer presuponemos que lo normal es que goce de salud. A veces perdemos de vista que es en esos primeros momentos cuando se colocan los cimientos de un proyecto común importante.

Durante los dos primeros años, en la etapa de enamoramiento es normal sentir un magnetismo intenso ajeno a todo lo demás contrarrestando aspectos que quizás después cobren importancia. Pasado este período de enamoramiento surge lo que se conoce como “amor maduro”, donde el magnetismo se convierte en otra cosa también fuerte y bonita, pero que deja al descubierto esos cimientos. Si no están bien colocados, ¡hay que hacer reforma!