Alexitimia: De la mente al cuerpo

La relación entre el cuerpo y la mente ha sido objeto de estudio desde hace siglos, pero ha cobrado especial relevancia en las últimas décadas con aportaciones como las del neurólogo Antonio Damasio (autor de títulos de divulgación como “El error de descartes” o “En busca de Spinoza”). No obstante, la intención de este artículo no es otra que mostrar la estrecha relación existente entre ambos elementos, mente y cuerpo, a propósito de un síntoma: la alexitimia.

 

Entendemos la alexitimia como la incapacidad para la expresión verbal de las emociones, pero también se caracteriza por:

1. Dificultad en identificar y describir sentimientos.

2. Dificultad para distinguir entre sentimientos y sensaciones corporales propias de la activación emocional.

3. Proceso imaginario reducido.

 

Si en nuestro desarrollo no aprendemos a expresar las emociones y regularlas, encontraremos otras vías menos adecuadas para darles salida, incluso en la etapa adulta. De esta manera la mente se verá obligada a recurrir a una modalidad más básica de descarga afectiva: la corporal.

Una emoción puede no expresarse, pero es inevitable su procesamiento en el sistema límbico. La activación producida no desaparece y, o bien se expresa de una manera adaptativa, o por el contrario puede ser generadora de sintomatología psicosomática, que es a fin de cuentas, colocar en el cuerpo lo que la mente no puede soportar.

 

Si bien es sabido que la alexitimia no es ni mucho menos sinónimo de psicosomático, no deja de ser un elemento central para el entendimiento y tratamiento de otros síntomas orgánicos siempre y cuando carezcan de otra explicación médica.

 

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